Ideas feministas de Nuestra América tomado de su portal
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Presentación, por Francesca Gargallo
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Francesca GARGALLO, “Presentación”, en Francesca Gargallo (coord.), Antología del pensamiento feminista nuestroamericano, Biblioteca Ayacucho, en prensa. Texto de 2010
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Presentación
Pensar una antología entre todas
El porqué de una bibliografía desde nuestra mirada
Primeros textos, primeras reflexiones
Presentaciones por región o exposición cronológica
Igualdad, congresos, impulsos detenidos y nuevos arranques
Las últimas tres décadas del siglo XX
Formas de periodización de la producción feminista en la segunda mitad del siglo XX
Cultura crítica a la naturalidad
Un primer encuentro de feministas latinoamericanas y caribeñas
La academia, sus categorías, sus especialistas y el feminismo nuestroamericano
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Largo ha sido el camino para llegar hasta el lugar en donde nos encontramos hoy. El feminismo que nos nuclea ha sido forjado por muchas manos, actuancias y sueños. Gracias a quienes han obrado antes que nosotras hoy podemos saber lo que queremos y lo que no.
“El desafío de hacer comunidad
en la casa de las diferencias”,
declaración feminista autónoma,
Ciudad de México, marzo de 2009
Pensar una antología entre todas
Una antología del pensamiento feminista producido en América Latina, pensamiento político que abarca todas las relaciones posibles entre las personas, desde las sexuales y afectivas hasta las sociales, culturales y con el Estado, no podía limitarse al catálogo de las lecturas seleccionadas y analizadas por una sola persona desde un único país del área. Tampoco podía quedarse en la preferencia (real u obligada por las circunstancias vitales, no importa) de los textos de una línea del pensamiento feminista o de la producción del grupo de mujeres blancas o mestizas que tuvieron acceso a la educación, los servicios y la palabra pública.
Por este motivo, cuando Biblioteca Ayacucho me propuso analizar y seleccionar los textos más importantes de la producción teórica y política de las feministas latinoamericanas de los siglos XIX y XX, para reunir en una antología absolutamente necesaria, lo escrito por las mujeres del continente dirigiéndose a los anhelos, derechos, artes, reivindicaciones, afectos y reflexiones de sus congéneres, en un primer momento pensé en viajar de país en país, de México a Chile y de Argentina a México –con escalas portuarias en Haití, Cuba y Dominicana- para escarbar bibliotecas públicas, privadas y de fundaciones y grupos feministas. Luego caí en cuenta de que la casi total producción ideológica y política de las mujeres no blancas del siglo XIX y la primera mitad del XX no está inscrita en literatura alguna, pues eran formalmente analfabetas, aunque productoras de un pensamiento y una cultura que se transmitían y se transmiten por vía oral.[1] Por ejemplo, a finales del siglo XVIII, los actos de Baraúnda, esposa del líder garífuna Satuyé, una protofeminista negra e india, fueron legendarios para su pueblo, pero la memoria de sus ideas y acciones anticolonialistas sólo se encuentra en algunas canciones que las mujeres garífunas cantan todavía en Honduras y Belice.[2] Algo parecido sucede con la historia y las ideas de las comuneras de los movimientos protoindependentistas de Colombia y Paraguay, así como con las mujeres que participaron en los cientos de levantamientos indígenas durante la Colonia, y de los movimientos de Tupac Amaru y Micaela Bastidas y de Tupac Catari y Bartolina Cisa en los Andes,[3] de Atanasio Tzul y Josefa Tzoc[4] entre los quichés de Guatemala y, ya en el siglo XX, de las soldadas y soldaderas de la revolución mexicana[5] y las revolucionarias de los movimientos de Sandino en Nicaragua y de Farabundo Martí en El Salvador: sus historias se transmitieron de boca en boca, convirtiéndose en mitos, canciones, refranes, pero no quedan testimonios de su participación escritos por ellas. Y, por supuesto, la historia “oficial”, la que mantiene los registros y escoge qué es digno de registrarse, hizo un esfuerzo enorme para borrarlas o para reconducirlas a papeles que no pusieran en peligro su política de exclusiones: desde las cartas de simples ciudadanos a las insurgentes para subrayar que participaron en la gesta de la Independencia como esposas, hasta la Secretaría de Guerra y Marina de México que desconoció de un plumazo a las soldadas y oficialas constitucionalistas, zapatistas y villistas el 18 de marzo de 1916, y los libros de historias “nacionales”, el saber de los hombres parece dirigido a negar la existencia misma de las mujeres.
Finalmente, para salvar en parte el obstáculo que me provocaron la imposibilidad de viajar y la imposibilidad de recoger todas las ideas feministas del pasado, acudí al principal motor de la reflexión nuestroamericanista[6] y de la episteme feminista, eso es, a la práctica del diálogo de ideas. Diálogo de ideas de México a Argentina, de Venezuela a Honduras y de Brasil a Guatemala, mediado por el conocimiento académico o por el activismo feminista, a veces capaz de dirimir enfrentamientos latentes debidos a posturas personales frente al significado mismo de lo que es, debe ser, puede ser un feminismo de Nuestra América. En otras palabras, el mismo diálogo de ideas que ha tejido la tradición dialógica de la filosofía latinoamericana alrededor de unos temas recurrentes: la educación, la política y la estética. Este diálogo de ideas, que ahora se manifiesta en el rescate de los materiales para esta antología, se ha sustentado en redes de conocidas que se cruzan e intervienen en la reflexión y el trabajo de las afines y de quienes participan simplemente de un mismo horizonte temporal, compartiendo los sustratos materiales que obligan a las personas a tener intereses por las mismas cosas, aunque sea desde posiciones ideológicas y políticas divergentes.
Así como en los textos rescatados para esta Antología encontramos que, en una misma época, eran feministas todas aquellas que reivindicaban con sus escritos y sus acciones el derecho de las mujeres a ser sí mismas y a explayarse, fueran liberales anticlericales o católicas, librepensadoras o moralistas, socialistas, anarquistas o nacionalistas, entre las feministas que nos enfrentamos a la tarea de rescatar sus escritos nos encontramos feministas autónomas, académicas, propulsoras del diálogo con el Estado, mujeres necesitadas de replantearse su relación con lo masculino y lesbianas radicales.
Dialogando, dialogando en el Seminario Permanente de Filosofía Nuestroamericana (coordinado por María del Rayo Ramírez Fierro, Rosario Galo Moya, David Gómez y yo desde 2006), y en el Seminario Recuperando el Sujeto Mujeres: Feminismo y Política en Nuestramérica (que coordinamos desde 2008 Norma Mogrovejo Aquise, Mariana Berlanga Gayón y yo, en la maestría en Derechos Humanos) de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, se nos ocurrió implementar una dinámica colectiva para el rescate, el análisis y la presentación de los materiales para esta Antología del Pensamiento Feminista Nuestroamericano, conformando redes informales de investigadoras, estudiantes y activistas feministas.
Utilizando el correo (postal y virtual) inicié la aventura de convocar a las estudiantes, bibliotecarias, investigadoras, maestras y activistas de Centroamérica, Perú, Chile, Colombia, Venezuela, Brasil, el Caribe, Surinam, Ecuador, Argentina, Bolivia.
Único requisito: la pasión por el saber de las mujeres, por la historia de nuestras ideas feministas y por la historia del continente en el que nuestras antepasadas actuaban y pensaban. Esta pasión es un motor insustituible para impulsar cualesquiera de las acciones e ideas feministas actuales, pues es de nuestro pasado que viene la fuerza –y la debilidad- que tenemos en el presente. Es en la historia que aprendemos a reconocernos en las otras y agradecerle sus aportes, sus luchas, sus dudas y sus seguridades. Si no recogemos textos, ideas, proclamas; si no los introducimos en nuestro aprendizaje formal, podríamos quedarnos con el análisis patriarcal de que la sumisión de las mujeres redundó en el aniquilamiento de su pensar el mundo (y pensarse en el mundo) desde sí mismas, con el subsiguiente error de creer que debemos iniciar de cero un camino que es ya difícil de recorrer partiendo desde donde hemos llegado juntas.
Más que de madres simbólicas, buscamos los textos de nuestras autoras, las mujeres-autoridades o mujeres-referencia de nuestro pensamiento continental, nuestras fuentes para la crítica del feminismo entendido como filosofía práctica de las mujeres y nuestras fuentes para ampliar el panorama de lo que es la reflexión y el pensamiento nuestroamericano (que quedaría truncado de valorar únicamente autores masculinos o temáticas determinadas por la experiencia y los intereses de los hombres).
No fue fácil que yo lograra hacer de esta invitación-petición algo entendible. Las mujeres somos fértiles en ideas y cada una de nosotras fantaseó con una antología distinta. Hubo colaboraciones maravillosas, se escribieron y rescataron artículos y textos y aun enteras genealogías de mujeres productoras de la teoría crítica feminista e inteligentísimos ensayos, como el de Irma Saucedo acerca del contradiscurso que puso en tela de juicio la naturalidad de la condición subalterna de la mujer, durante la segunda mitad del siglo XX.[7] Desgraciadamente quedaron excluidos de esta antología porque no eran precisamente “rescates” de textos históricos escritos por feministas en los siglos XIX y XX, sino reflexiones contemporáneas sobre sus contenidos y alcances.
De cualquier modo, Urania Ungo y Yolanda Marco desde Panamá; Melissa Cardoza, Pavel Uranga, Jessica Isla y Zoila Madrid en Honduras; Marisa Muñoz, Liliana Vela, Estela Fernández y Dora Barrancos en Argentina; Livia Vargas y Alba Carosio en Venezuela; Maya Cu, Gladys Tzul Tzul y Ana Silvia Monzón revisando la historia maya y la historia mestiza y criolla de su común Guatemala; marian pessah, tzusy marimon y clarisse castilhos en Brasil; Madeleine Pérusse y Norma Mogrovejo en Perú; Pablo Rodríguez y Alejandra Restrepo en Colombia; Ochy Curiel desde su productiva revisión del feminismo de las afrodescendientes del Caribe y de Brasil y Colombia; Yuderkis Espinoza gracias a su nomádica vida intelectual entre Dominicana y Argentina; todas las ecuatorianas involucradas desde México por la chilena Gloria Campos y encabezada en Quito por Maricruz Bustillo, así como Jenny Londoño y Jorge Núñez Sánchez; Gabriela Huerta, Alejandro Caamaño Tomás, Claudia Llanos, Concepción Zayas, Rosario Galo Moya, Eli Bartra, Marta Nualart, Sandra Escutia, Eulalia Eligio González y Ana Lau en México; todas y todos se pusieron manos a la obra para identificar, rescatar y enviar a esta antología textos de escritoras, activistas, maestras, periodistas, campesinas, médicas, artistas, científicas y comuneras que por su compromiso con las mujeres, su libertad y sus derechos, son identificables con la historia del continente por su vocación feminista. Al trabajo de todas ellas, se sumó la paciencia y la entrega de Sandra Escutia, Cecilia Ortega, Eulalia Eligio González, Gabriela Huerta Tamayo y Rosario Galo Moya quienes fueron a identificar fondos especiales en los más diversos archivos, escribieron y presentaron cartas para poder acceder a ellos y una vez obtenidos los permisos correspondientes, transcribieron los textos que leímos juntos y consideramos de importancia para la historia de nuestras ideas feministas, convirtieron archivos y revisaron originales.
El porqué de una bibliografía desde nuestra mirada
Presentación, por Francesca Gargallo « Ideas feministas de Nuestra América.


Excelente portal de feministas que viven el sueño de nuestras, las otras ellas, nosotras, felicitaciones gracias por el aporte y el conocimiento por que género+desarrollo+I+D= ciencia